La Iglesia celebra la fiesta de San Genaro

A continuación reproducimos un artículo de la Revista "Salve Regina" edición 52, puede ver la edición completa en la pestaña REVISTA en esta pagina web.

Milagro eucarístico: La sangre de san Genaro en Nápoles.

Fiel a la tradición, la sangre del patrón de Nápoles, San Genaro, vuelve a licuarse cada año coincidiendo con la fecha en que fue decapitado hace diecisiete siglos, durante la persecución de los cristianos por el emperador Diocleciano, y en dos ocasiones más que explicaremos a continuación.

Tres retos a la ciencia: el milagro de la licuefacción.

Contrariamente a toda ley conocida, un cambio ocurre en los contenidos del recipiente herméticamente cerrado. La licuefacción ocurre tres veces al año:

  1. El sábado que precede al primer domingo de mayo, porque se conmemora el traslado de las reliquias del santo a Nápoles.
  2. El 19 de septiembre, aniversario de la decapitación del mártir.
  3. El 16 de diciembre, día en que se recuerda el aniversario de la catastrófica erupción en 1631 del Vesubio.

Sobre la autenticidad de la sangre de san Genaro, un grupo de científicos de la Universidad de Turín aseguró hace años que la sustancia contenida en las dos ampollas que guarda el relicario es sangre auténtica. Los científicos reconocieron entonces que no podían explicar por qué el polvo se vuelve sangre un día determinado y luego de nuevo polvo, hasta la precisa fecha siguiente. Este es el milagro, la Iglesia permite el culto y los napolitanos no admiten dudas al respecto.

En estas tres fechas, el milagro suele ocurrir después de que el relicario, que contiene en polvo la sangre del santo, haya sido expuesto en el altar mayor de la catedral de Nápoles. También, como manda la tradición, un pañuelo blanco agitado desde el altar mayor de la catedral anuncia el milagro a los varios miles de napolitanos que rezan en el templo y que rompen en aplausos.

Tres puntos sostenidos por investigaciones recientes parecen merecer especial atención:

Parece que el primer registro seguro de la licuefacción de la sangre de San Genaro data de 1389. (ver de Blassis, “Chronicon Siculum incerti auctoris”, Nápoles, 1887, 85) y no de 1456 como se suponía antiguamente.

En 1902 se le permitió al profesor Sperindeo pasar un rayo de luz a través de la parte superior de la redoma durante la licuefacción y examinarlo espectroscópicamente. El experimento arrojó líneas distintivas del espectro de la sangre. Esto, sin embargo, solo prueba que existe alguna cantidad de muestras de sangre en el contenido de la redoma.

Lo más notable de todo es que la evidente variación en el volumen de la reliquia llevó entre 1902 y 1904 a una serie de experimentos en los cuales todo el relicario fue pesado en una balanza bastante exacta. Se encontró que el peso no era más constante que el volumen, y que el peso del relicario cuando la sangre llenaba toda la cavidad de la redoma excedía por 26 gramos el peso de la redoma cuando parecía medio llena. Esta gran diferencia hace que sea imposible creer tal variación substancial en el peso se deba a un error de observación.

Estamos obligados a aceptar el hecho de que, contrariamente a toda ley conocida, un cambio ocurre en los contenidos del recipiente herméticamente cerrado, que los hace más pesados o más ligeros en proporción aproximada a su volumen aparente. (Cavène,333-39). La realidad del milagro de San Genaro ha sido repetidamente sujeto de controversia. Ha tenido que ver con muchas conversiones al catolicismo, notablemente la del viejo Herder. Sin embargo, desafortunadamente se han hecho alegaciones de veredictos favorables expresados por hombres de ciencia de nota, que no siempre son comprobables. El supuesto testimonio del gran químico sir Humphry Davy, que aparentemente expresó su creencia en la autenticidad del milagro parecer ser uno de estos casos.

El 21 de marzo de 2015, el cardenal Crescenzio Sepe anunció el inicio del prodigio de la licuefacción de la sangre de San Genaro al final del encuentro del Papa Francisco con el clero, los religiosos, y los diáconos de la catedral de Nápoles. La sangre del patrono de Nápoles, que se licua habitualmente en la fiesta de San Jenaro, volvió a repetirse este sábado de forma extraordinaria con la visita del Papa Francisco. "La sangre se ha licuado a medias", anunció el cardenal Crescenzio Sepe y el Papa añadió de inmediato, respondió jocosamente:

“El arzobispo dijo que la sangre se licuó a medias. Esto significa que el santo nos ama hasta a la mitad. Todos tenemos que convertirnos un poco más para que él nos ame más”.