Resumen del primer día de la visita del Papa Francisco a Panamá.

Encuentro con el Presidente de la República

La mañana del jueves 24 de enero, hacia las 9:45 (hora local de Panamá), el Papa Francisco se trasladó al Palacio Presidencial donde ha tenido lugar la ceremonia de bienvenida. El Presidente de la República, Juan Carlos Varela y su esposa lo han recibido en la entrada principal del edificio. Luego, mantuvieron un encuentro privado, de aproximadamente 30 minutos. El Presidente presentó al Papa su familia y realizaron un intercambio de regalos.

A las autoridades civiles: el sueño de la patria grande

Después de la reunión con el Presidente de Panamá, el Papa Francisco se encontró con las autoridades civiles, el cuerpo diplomático y diversos representantes de la sociedad civil del país, ante quienes pronunció su primer discurso. Sus palabras hicieron memoria del sueño de la “patria grande”:

“Comienzo mi peregrinación en este histórico recinto donde Simón Bolívar, como lo acaba de recordar el señor presidente, afirmó que «si el mundo hubiese de elegir su capital, el istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino», convocó a los líderes de su tiempo para forjar el sueño de la unificación de la Patria Grande. Convocatoria que nos ayuda a comprender que nuestros pueblos son capaces de crear, forjar y, sobre todo, soñar una patria grande que sepa y pueda albergar, respetar y abrazar la riqueza multicultural de cada pueblo y cultura. Siguiendo esta inspiración podemos contemplar a Panamá como tierra de convocatoria y como tierra de sueños”.

A los obispos: valor de la tradición profética y martirial

Luego el Papa se dirigió a la Iglesia San Francisco de Asís de la ciudad de Panamá, donde encontró a los obispos centroamericanos. El Papa, inspirado en la figura de San Óscar Romero, puso en valor la tradición martirial de la Iglesia en Centro América y delimitó los rasgos de la figura del pastor:

“El pastor, para buscar y encontrarse con el Señor, debe aprender y escuchar los latidos de su pueblo, percibir ‘el olor’ de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias y así escudriñar la Palabra de Dios”, explicó el Pontífice.

Para el Papa es importante cuál es la visión que ellos tienen sobre su Pastor: “Que vean en el obispo a un  hombre capaz de jugarse y dar la cara por ellos, de sacarlos adelante y ser mano tendida cuando están empantanados”.

Espíritu renovado con los jóvenes

Por la tarde, el Papa encontró a unos 250,000 jóvenes procedentes de 150 naciones. Les dirigió un mensaje donde los anima a valorar el encuentro, a valorar la unidad de la que están dando testimonio, a soñar un mundo distinto. El papa lo externa afirmando que:

“Lo más esperanzador de este encuentro serán sus rostros y una oración. Cada uno volverá a casa con la fuerza nueva que se genera cada vez que nos encontramos con los otros y con el Señor, llenos del Espíritu Santo para recordar y mantener vivo ese sueño que nos hermana y que estamos invitados a no dejar que se congele en el corazón del mundo: allí donde nos encontremos, haciendo lo que estemos haciendo, siempre podremos levantar la mirada y decir: Señor, enséñame a amar como tú nos has amado”.