Augusta:cuando sonríe ilumina todo a su alrededor

Augusta Ngombu es huérfana, vivió en la calle y se tuvo que prostituir en Sierra Leona para sobrevivir. Es una de las muchas chicas a las que los salesianos han cambiado por completo la vida en Freetown, la capital del país. Allí, en el Centro Don Bosco Fambul (que significa “familia” en lengua crio), los religiosos impulsan todo tipo de programas con los que han conseguido que muchas niñas víctimas de abusos y de la prostitución forzada, estén saliendo adelante estudiando y trabajando.

Augusta:cuando sonríe ilumina todo a su alrededor

Tiene un rostro angelical, transparente, y hablar con ella te dan deseos de abrazarla, por lo que vivió, pero sobre todo por su fuerza interior, guerrera. Su historia te desgarra el alma. Te cuenta como durmió con todo tipo de hombres por necesidad, para ganar dinero y sobrevivir. Es una de las protagonistas del documental 'Love'.

Desde que se presentó el documental el año pasado, se buscaba también que Augusta pudiera ser recibida por el Santo Padre y presentarle el documental. Que el Papa la bendijera y su bendición llevársela a las chicas de Don Bosco Fambul. Pero no todo fue fácil. Desde que en Octubre, se supo que había fuertes posibilidades que pudiera saludar a Francisco en una Audiencia general y fuera invitada al Parlamento Europeo, y a las Naciones Unidas en Ginebra, poder obtener su visa desde su País, fue una de las empresas más difíciles.

Un largo camino para lograr este viaje

Estuvo un mes en Costa de Marfil esperando la resolución, le quitaron el pasaporte y tuvo que quedarse allí sin poder salir. Se estaba haciendo el tramite a través de la embajada belga. Rechazada la visa, no obstante, llevaba consigo cartas de invitación de la Unión Europea y del Vaticano.  La razón no la dicen, pero es porque es africana, negra, mujer, joven y pobre, como lo dijo el padre Jorge Crisafulli ante el Parlamento Europeo. Al final, 'in extremis', el Gobierno de España facilitó a Misiones Salesianas la posibilidad que Bélgica les había negado.

Nunca había salido de Sierra Leona y de repente se vio arrastrada por una marea de viajes, países nuevos, con sus costumbres y culturas, sobre todo las gastronómicas. Visitó 7 países y subirá 13 veces en avión. Ha sido atendida por el Centro Don Bosco Fambul, Jorge Crisafulli y los voluntarios que cambiaron su vida. Misiones Salesianas y Don Bosco International han podido traerla a Europa para ofrecer su testimonio.

Cuentan Jorge y Alberto, que es feliz ante cualquier cosa que ve. Tiene toda la ingenuidad de una niña, aquella niña que habitaba dentro de sí misma, cuando tenía 16 años, y que alguien le arrebató su infancia por primera vez. Siempre tiene frío y echa de menos comer arroz y picante, pero su viaje está siendo tan agotador como rico en experiencias y fructífero en oportunidades. Augusta y el equipo de Misiones Salesianas estuvo alojado en la Casa General Salesianos de Don Bosco, el Rector Mayor, el español Ángel Fernández Artime, digamos, el sucesor de Don Bosco le ha regalado una figura de Don Bosco a Augusta para su futuro restaurante. Es un gran amigo del Papa Francisco, porque fue inspector en Argentina antes. Viaja 6 meses al año.

Un encuentro con el Santo Padre

Y llegó el día en que vería al Papa. La Audiencia General corrió con la catequesis del Papa en diversos idiomas, y su bendición final. Llega el momento de los saludos. El Pontífice saluda a los grupos de persona, y allí están Augusta y Jorge. Se detuvo con ellos y allí Jorge le explicó en pocas palabras la obra de Don Bosco Fambul en Sierra Leona, y el testimonio de Augusta, mientras le entregaba al Papa un libro que habla de todas esas chicas sin nombre, que poco a poco son rescatadas por la ONG. Jorge cuenta a Vatican News esa emoción vivida.