Se desarrolla la 2da Convención Internacional de la Familia en Guayaquil.

En las instalaciones del Teatro “Sánchez Aguilar” se desarrolló el día de ayer la 2da Convención Internacional de la Familia, tuvieron como invitada desde Brasil a la ex feminista radical Sara Winter, ahora es activista Provida y Profamilia además Coordinadora Nacional de Políticas para la Maternidad, del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos en Brasil, Radio La Voz de María estuvo transmitiendo en directo por su dial 88.1 fm.

Winter contó su experiencia de lo vivido desde adentro de los distintos grupos denominados feministas y señaló que lo que le llamó la atención para ingresar a esos grupos fue que las "fotos eran muy bonitas de mujeres aguerridas luchando por los derechos de la mujer".

Pero agregó que "Durante 5 años yo estuve dentro de lo más profundo del movimiento feminista en Ucrania, en Brasil, en Holanda y muchos países más y es muy triste porque el movimiento feminista no está interesado en ayudar a la mujer, sino usarla como instrumento político de una ideología".

Winter relató que participó un año en el movimiento feminista FEMEN y otros cuatro años en distintos grupos feministas, de género, LGBT, pero percibió que "todos estos movimientos sociales de izquierda no tienen una preocupación de ayudar a curar las heridas de sus participantes, no están preocupados de ayudar a la mujer en situación de violencia o el travesti que necesita prostituirse para poder comer. Están solo interesados en usar el dolor y sufrimiento de estas personas como marionetas políticas".

Agregó que mientras militaba en estos grupos, varias cosas llamaron su atención una de ellas, por ejemplo, el hecho de que las feministas en Brasil están en contra la reducción de la mayoría de edad penal para violadores, "o sea un chico de 17 años viola, es porque es un pobrecito víctima de la sociedad", dijo Winter.

Señaló además que detrás de estos movimientos feministas hay varias fundaciones que los financian para que las denominadas feministas salgan a las calles para "luchar por derechos sexuales y reproductivos, que significa básicamente el aborto". Afirmó que los derechos reproductivos de los que hablan no reproducen nada, pues se trata simplemente de matar un bebé y que eso no tiene nada de derechos humanos.

Winter reveló que la mayor industria del aborto de los Estados Unidos y del mundo, Planet Parenthood paga directamente a las feministas que organicen protestas en las calles para presionar a los legisladores para legalizar el aborto. Una vez legalizado se abren las clínicas de aborto. "Primero se invierte en las grandes influenciadoras o activistas para presionar a los políticos", dijo.

Relató su experiencia personal respecto al aborto y que cuando era feminista escuchaba a todas sus amigas "de que el aborto se trata del empoderamiento del cuerpo de la mujer, que se trata de derechos humanos, que se trata de mi cuerpo mis reglas, entonces un día cuando mi novio me dejó yo ya estaba embarazada y no sabía qué hacer, estaba desesperada, mis amigas me decían Sara, por el amor de Dios, eres las feminista más famosa de Brasil, necesitas hacerte un aborto porque así vas a tener más experiencia para luchar por su legalización, además “ese” que está dentro de tu barriga, no es un bebito, no es un ser humano, no es un niño, es solo un coágulo de sangre y me regalaron 4 pastillas de Misoprostol, la droga que es usada en toda Latinoamérica para hacer el aborto".

Señaló que así se hizo el aborto, pero nadie le contó todo el dolor que tuvo que pasar y que tuvo que ver en el fondo del inodoro "no un conjunto de células, no un coágulo de sangre, sino mi hijo. Yo no sentí empoderamiento, yo no sentí libertad, yo me sentí traicionada, yo sentí arrepentimiento y ahora no se puede volver". Es aquí que comenzó mi cambio.