Mañana el Papa celebrará la 280ª catequesis con ocasión de la Audiencia General

El miércoles 7 de agosto, después de la pausa de julio, se reanudan las audiencias generales del Papa: será la 280ª catequesis de Francisco, teniendo en cuenta también las audiencias jubilares que se celebrarán el sábado con ocasión del Año Santo de la Misericordia. Nuestro colega Sergio Centofanti ofrece un resumen sintetizando los contenidos esenciales abordados por el Santo Padre.

Reflexiones ricas en espiritualidad

La audiencia general es un acontecimiento semanal importante que, junto con el Ángelus y las homilías de Santa Marta, así como las celebraciones del año litúrgico, representan obviamente el corazón espiritual de su magisterio petrino. Son encuentros con personas de todo el mundo, incluso no católicos, que dan al Papa la oportunidad de llevar a cabo una catequesis sencilla pero profunda sobre la fe cristiana. Son reflexiones ricas en espiritualidad que vale la pena leer o escuchar de nuevo de manera integral, a partir de fuentes vaticanas para poder profundizar lo que dice Francisco, más allá de ciertas reducciones mediáticas que amplifican sólo ciertos temas. En estas citas nunca el abrazo prolongado de los enfermos.

Trece ciclos de catequesis

Hasta ahora, pues, Francisco ha dado 279 catequesis: 30 en 2013, 43 en 2014, 42 en 2015, 54 en 2016, 43 en 2017, 43 en 2018 y 24 hasta junio de 2019.

Los temas elegidos dan una indicación del camino de la Iglesia en estos años. Desde 2013 ha realizado 12 ciclos de catequesis, así como audiencias dedicadas a temas específicos como el Adviento, la Navidad, la Cuaresma y la Pascua: el pasado mes de junio comenzó su decimotercer ciclo. Francisco partió retomando las catequesis del Año de la Fe propuestas por Benedicto XVI, deteniéndose en el Credo, al que dedicó 25 nombramientos. Estos son los otros 12 ciclos de catequesis: los Sacramentos (9), los Dones del Espíritu Santo (7), la Iglesia (15), la Familia (36), la Misericordia, con ocasión del Jubileo (49), la Esperanza Cristiana (38), la Santa Misa (15), el Bautismo (6), la Confirmación (3), los Mandamientos (17), la oración del Padrenuestro (16), los Hechos de los Apóstoles (hasta ahora 4).

La primera catequesis: vivir como persona resucitada

El 27 de marzo de 2013, Francisco dedicó la primera catequesis del Pontificado a la Semana Santa, explicando que vivir como persona resucitada significa seguir a Jesús en su camino de la Cruz a la Resurrección: significa "entrar cada vez más en la lógica de Dios, en la lógica de la Cruz, que no es ante todo la del dolor y la muerte, sino la del amor y el don de sí mismo que da vida".

Es entrar en la lógica del Evangelio. Seguir a Cristo exige "salir de sí mismo, de una manera de vivir una fe cansada y habitual, de la tentación de encerrarse en los propios esquemas que acaban cerrando el horizonte de la acción creadora de Dios". Dios salió de sí mismo para venir entre nosotros... para traernos su misericordia que salva y da esperanza. Nosotros también, si queremos seguirlo y permanecer con él, no debemos contentarnos con permanecer en la valla de las noventa y nueve ovejas, debemos salir, buscar con él la oveja perdida, la más lejana...no lo olvidéis. Dios piensa siempre con misericordia: ¡Él es el Padre misericordioso!

Llamamientos por la vida

Francisco habla muchas veces de la vida. Dos puntualizaciones: el año pasado hizo un llamamiento especial ante los dramáticos acontecimientos relacionados Vincent Lambert y Alfie Evans, cuyos nombres mencionó explícitamente: un hecho excepcional en la historia de las intervenciones papales sobre estos temas. Otro hecho excepcional es lo que sucedió con la Hermana María Concetta Esu, de 85 años, misionera y partera en África. El Papa quiso presentarla personalmente en la audiencia general del pasado 27 de marzo.

"La conocí en Bangui... Allí me dijo que en su vida ayudó a dar a luz a miles de niños. ¡Qué maravilla! Querida hermana- continuó diciendo el Papa- en mi nombre y en el de la Iglesia, le ofrezco un reconocimiento honorífico. Es un signo de nuestro afecto y de nuestro agradecimiento por todo el trabajo que ha hecho... al servicio de la vida, de los niños, de las madres y de las familias. Con este gesto dedicado a usted, también quiero expresar mi gratitud a todos los misioneros, sacerdotes, religiosos y laicos, que siembran la semilla del Reino de Dios en todas partes del mundo".

"Su trabajo, queridos misioneros, es grande. Quemáis la vida al sembrar la palabra de Dios con vuestro testimonio... Y en este mundo no sois noticia. No sois noticia en los periódicos. Que vuestro ejemplo - concluyó el Papa -nos ayude  a todos a vivir el Evangelio allí donde estemos.