El Consejo de Conferencias Episcopales de Europa concluye su Asamblea Plenaria en Santiago de Compostela.

Los obispos de la CCEE concluyen su Asamblea Plenaria luego de 3 días reunidos en Santiago de Compostela para analizar la realidad de Europa e identificar los elementos más importantes que influyen en el tejido eclesial y civil del continente. En su nota final, expresan la importancia de Santiago de Compostela como centro de peregrinación: “En estos días hemos tenido la alegría de ver a tantos jóvenes, y no tan jóvenes, caminando hasta Santiago, llegando hasta el Pórtico de la Gloria”, pero también aseguran que desde la tumba del Apóstol Santiago, “meta de numerosos peregrinos provenientes de muchos lugares de nuestro continente”, ellos, como obispos, “renuevan su profesión de fe sobre el fundamento de los Apóstoles”.  

Por otro lado han pedido perdón por los pecados cometidos por parte de miembros de la Iglesia: “Conscientes de nuestros límites y de tantas debilidades que causan sufrimiento a toda la Iglesia, también nosotros llegamos a la Catedral para depositar, en el rito del Abrazo, nuestra aflicción y súplica en los hombros del Apóstol, para pedir perdón por nuestros errores y comprometernos nosotros mismos con esperanza y confianza en el futuro”.

Dado que el tema elegido para esta Plenaria ha sido: “Europa, ¿hora de despertar? Los signos de la esperanza”, los obispos invitan en su nota final a “redescubrir las raíces” y a “percibir los signos de esperanza que, a pesar de las dificultades actuales, pueden ayudar a construir un escenario mejor en el continente y en la propia Iglesia”. De hecho, en la nota expresan que quieren transmitir “un mensaje de esperanza a una Europa angustiada y decirle con fuerza: levántate, Europa”.

Por último, han recordado el ejemplo de tantos mártires, antiguos y contemporáneos, “cuyas vidas y testimonios son un auténtico impulso para encontrar los signos de esperanza en medio de los tiempos actuales”.