¿Cómo rezar paso a paso el Santo Rosario por las Ánimas del Purgatorio?

Los misterios que se meditan en el Santo Rosario por las Benditas Ánimas del Purgatorio son los Misterios Dolorosos.

Oración inicial:
Pidamos a nuestro Señor Jesucristo que le conceda a las benditas ánimas del purgatorio el perdón de sus pecados para que pronto puedan contemplar Su santo rostro. Pidámosle especialmente por las ánimas más olvidadas y solitarias.

Nos persignamos:
Por la señal de la santa cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.


Decimos el Yo Pecador:
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.  Amén.

Decimos el Gloria:
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Primer Misterio Doloroso: la oración en el Huerto

Meditación: “Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: ‘Sentaos aquí mientras voy a orar’. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: ‘Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo’. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: ‘Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como Yo quiero, sino como quieras Tú'” (Mt 26, 36-39).

Ofrecimiento de oración: Señor, en este misterio pedimos por todas las benditas ánimas del purgatorio, especialmente por las más necesitadas de tu misericordia.

Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. (Una sola vez)

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Diez veces)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Divina misericordia.

Oh buen Jesús: Tú que durante tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres amados que están en el purgatorio.

Oración:
Señor Jesucristo, te pedimos que tengas piedad de las almas del purgatorio, líbralas de sus temores, de sus dolores, y consuélalas con el triunfo celestial.

-Dales, Señor, el descanso eterno.

-Y brille para ellos la luz perpetua.

Segundo Misterio Doloroso: La flagelación del Señor

Meditación: “Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” (Jn 19,1-3).

Ofrecimiento de oración: Señor, en este misterio te pedimos por todas las benditas ánimas del purgatorio que no murieron con los auxilios espirituales debidos, para que les perdones todas su faltas y les concedas tu divina misericordia.

Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. (Una sola vez)

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Diez veces)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Divina misericordia.

Oh buen Jesús: Tú, que durante tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres amados que están en el purgatorio.

Oración:

Señor Jesucristo, te pedimos que tengas piedad de las almas del purgatorio, líbralas de sus temores, de sus dolores, y consuélalas con el triunfo celestial.

-Dales, Señor, el descanso eterno.

-Y brille para ellos la luz perpetua.

Tercer Misterio Doloroso: La coronación de espinas
Meditación: “Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a toda la cohorte. Lo desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y en su mano derecha una caña, y doblando la rodilla delante de Él, le hacían burla diciendo: ‘Salve, Rey de los judíos'”. (Mt 27, 27-29)

Ofrecimiento de oración: Señor, en este misterio te pedimos por las benditas ánimas del purgatorio que durante su vida terrena sufrieron todo tipo de injusticias, para que las consueles con tu amor infinito por toda la eternidad.

Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. (Una sola vez)

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Diez veces)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Oh buen Jesús: Tú, que durante tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres amados que están en el purgatorio.

Oración:

Señor Jesucristo, te pedimos que tengas piedad de las almas del purgatorio, líbralas de sus temores, de sus dolores, y consuélalas con el triunfo celestial.

-Dales, Señor, el descanso eterno.

-Y brille para ellos la luz perpetua.

Cuarto Misterio Doloroso: Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario
Meditación: “Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucifiquen, y ellos se lo llevaron. Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado ‘del Cráneo’, en hebreo ‘Gólgota'”. (Jn 19, 16-17).

Ofrecimiento de oración: Señor, en este misterio te pedimos por las benditas ánimas del purgatorio que durante su vida terrena cargaron con grandes sufrimientos y dolores, para que les consueles con tu amor infinito y les concedas el descanso que merecen por toda la eternidad.

Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. (Una sola vez)

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Diez veces)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Oh buen Jesús: Tú, que durante tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres amados que están en el purgatorio.

Oración:

Señor Jesucristo, te pedimos que tengas piedad de las almas del purgatorio, líbralas de sus temores, de sus dolores, y consuélalas con el triunfo celestial.

-Dales, Señor, el descanso eterno.

-Y brille para ellos la luz perpetua.

Quinto Misterio Doloroso: La crucifixión y muerte de Jesús

Meditación: “Llegados al lugar llamado ‘La Calavera’, le crucificaron allí a Él y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: ‘Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen’… Era ya eso de mediodía cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la media tarde. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito dijo: ‘Padre, en tus manos pongo mi espíritu’ y, dicho esto, expiró” (Lc  23, 33-46).

Ofrecimiento de oración: Señor, te pedimos en este misterio por todas las personas cercanas a nosotros que se encuentran en el purgatorio, para que les perdones todas sus faltas y les concedas el gozo de la vida eterna a tu lado.

Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. (Una sola vez)

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Diez veces)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Divina misericordia.

Oh buen Jesús: Tú, que durante tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres amados que están en el purgatorio.

Oración:

Señor Jesucristo, te pedimos que tengas piedad de las almas del purgatorio, líbralas de sus temores, de sus dolores, y consuélalas con el triunfo celestial.

-Dales, Señor, el descanso eterno.

-Y brille para ellos la luz perpetua.

Oraciones finales

Decimos La Salve:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea!, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Letanía

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
Señor Dios Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Señor Dios Hijo Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
Señor Dios Espíritu Santo Consolador
ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la Misericordia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre de esperanza, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre siempre virgen, ruega por nosotros.
Madre inmaculada, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.
Vaso digno de honor, ruega por nosotros.
Vaso de insigne devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la Alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina asunta a los Cielos, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración final:
Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.