3 preguntas para entender la "sinodalidad"

Sinodalidad, un tema del que toda la Iglesia está hablando. Para algunos ya es muy conocido, pero que muchos todavía desconocen o tienen poca información. En el siguiente artículo, plantearemos 3 preguntas para orientarnos en este camino de seguimiento a Jesús, que si bien, no es perfecto, ni sencillo, se nutre del Espíritu Santo y nos invita a caminar en ‘sinodalidad’.

¿Qué significado tiene el término sinodalidad?

Palabra griega ‘sínodo’ que etimológicamente significa ‘camino en común’ así como a las ‘pausas en ese camino’ para tomar fuerzas y discernir. Para los primeros cristianos la palabra ‘sínodo’ resaltaba el carácter itinerante de los peregrinos al encuentro del Señor.

En la literatura teológica, canónica y pastoral de los últimos tiempos se ha hecho común el uso de un sustantivo “sinodalidad”. En este sentido, se habla de la sinodalidad como “dimensión constitutiva” de la Iglesia o simplemente de “Iglesia sinodal”.

¿En qué pasajes de la Biblia encontramos testimonios de Sinodalidad?

En las Sagradas Escrituras encontramos numerosos testimonios de como las comunidades cristianas vieron la necesidad de reunirse en asambleas, para caminar juntos reconociendo que de esta forma se podía dar solución a las necesidades propias de un conjunto de personas con intereses en común.

Lo vemos en el Evangelio de Lucas con el envío de los 72 discípulos y notamos que el Señor los envía de dos en dos, esto muestra un carácter itinerante y un camino en conjunto “Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos y los envió para que, antes que él, fueran de dos a dos a todas las ciudades y lugares adonde iba a ir” (Lc 10, 1-12.17-20)

Asimismo, encontramos en los Hechos de los apóstoles, lo que posteriormente se llamó el Concilio Apostólico de Jerusalén, en él se reunieron los Apóstoles y algunos fieles para discernir bajo la guía del Espíritu Santo la situación de los judíos conversos al cristianismo.

¿Existe registro de procesos sinodales de la Iglesia en la antigüedad?

Desde la antigüedad encontramos como la palabra ‘sínodo’ estaba relacionada con las asambleas provinciales, diocesanas, regionales que es realizaban para discernir bajo el amparo del Espíritu Santo y la voluntad de Dios sobre situaciones específicas dentro de las comunidades de fe. Esto da muestra de como los Obispos, presbíteros y fieles propiciaban espacios de encuentro para discernir problemáticas de tipo pastoral y responder al mensaje del Evangelio.

A medida que las comunidades cristianas crecían, cada una con sus características culturales, geográficas e históricas surgió la necesidad de que los dirigentes o líderes de cada comunidad buscaran los modos de lograr una comunión y la unidad entre todos, siendo éstas quienes conforman la Iglesia de Cristo.

Desde sus inicios la Iglesia es ‘heterogénea’ por su diversidad de dones, carismas y ministerios, sin embargo, el bautismo nos hace a todos iguales en la diversidad. Esto nos indica que toda esta heterogeneidad dentro de la iglesia no se sobrepone a la comunión y la unidad. Como lo expresa el Papa Francisco en Evangelii Gaudium, lo ideal es vivir la evangelización como el poliedro “El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad”.

«El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» este es el compromiso programático propuesto por el Papa Francisco en la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos por parte del Beato Pablo VI. En efecto, la sinodalidad – ha subrayado – «es dimensión constitutiva de la Iglesia», de modo que «lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, ya está todo contenido en la palabra “Sínodo”»